Derecho al Humor

Curiosidades y anécdotas relacionadas con la abogacía, el derecho y la justicia. Un blog que desea destacar comportamientos, datos y sucesos, en muchos casos sorprendentes y en otros, sin duda, graciosos.

En cierta ocasión me contaron una anécdota muy entretenida que plantea cómo valoró un prestigioso abogado su minuta profesional.

Una familia con un angustioso problema en relación a una herencia acudió a un abogado de prestigio en la materia para buscar una solución. Una vez expusieron el problema, el abogado abrió el Código Civil por una página concreta y leyó un artículo que ilustró a la perfección cuál era la respuesta a tanta disputa familiar.

A la hora de abonar la consulta el abogado les informó que el montante de sus honorarios como abogado ascendía a un millón de las antiguas pesetas. En ese momento, indignado, uno de los familiares le advirtió al abogado que era excesivo un millón de pesetas por abrir el Código Civil y leer un simple artículo, a lo que al experimentado abogado respondió, – si Vd. es capaz de abrir el Código Civil por la misma página le daré el doble –

Por supuesto es una anécdota y no sabremos si los honorarios profesionales incluían algún otro tipo de actuación posterior, pero también es cierto que seguro les evitó un sinfín de discusiones y malentendidos.

Para cualquier aclaración puede llamar a nuestro teléfono de consultas jurídicas 807 464 850

Por fin os ha tocado! Y ha tenido que ser en plena crisis nacional, europea, mundial, universal, verdad?

Y digo que os ha tocado porqué somos muy tradicionales y muchos de vosotros estaréis a punto de intentar cumplir con una costumbre largamente repetida. En las relaciones sentimentales, el paso culminante (con permiso del casamiento) es comprarse un pisito, o la parte que te puedas permitir, claro. De alquiler de larga duración no hablamos, que dicen que es tirar el dinero. Imagina que en dos años te cambian de destino y te envían a la otra punta del país. Qué va! Eso no puede suceder. Si el mercado laboral es más rígido que el acero bilbaíno. Pues qué descanso, no?

Y la suerte que tenéis con el excedente? Se reflejará en los precios, supongo. Según el Ministerio de Vivienda, a finales de 2009 había 700.000 viviendas nuevas sin vender, más 529.000 en construcción. Todo ello sin contar los 178.000 pisos embargados vía judicial por impago de hipotecas durante 2008 y 2009. Y un montón de pisos de 2ª mano con el cartelito en la ventana. Si al final tenemos que comprar dos! Además, hay entidades bancarias que aumentan estas cifras hasta el millón y medio de viviendas en stock, sin contar las que se están haciendo este año, de las que la mitad estarían vendidas. Solo la mitad?

Cáscaras! Supongo que todo esto hará que bajen los precios. O que no suban. O que no sea tan complicado encontrar vuestra casita. Qué ilusión! (entre nosotros: seguro que alguno comienza a acongojarse)

Pues a buscar se ha dicho. Hay un montón de carteles con el “últimas viviendas” bien visibles. Empieza la búsqueda cerca del centro comercial de turno, el transporte público para no usar el coche, y los colegios, para el futuro, claro. También son los primeros descartes. Qué precios! Creíais que los salteadores de caminos y labrados eran cosa de otra época, no es así?… bueno, aquellos bloques no se ven tan mal, aunque un poco más lejos. Son sólo quince minutos andando (a paso de marchador, con suplemento alimenticio). Anda, pero si debe ser primo del de la otra agencia. Pues no te piden un 10% más del supuesto precio final en concepto de IVA, ITP, papeleo, aval bancario, gastos de formalización… quita, quita, los pisos que están en la carretera del pueblo tampoco están mal. Lejos, pero con el coche, el autobús y el metro, en hora y tres cuartos en la oficina. Qué descanso, chicos!

Pero no hubo tregua, que ponía últimas viviendas, pero vendidas! Que con lo que cuesta quitar un cartel tan grande, lo dejan y así preguntas.  Qué caraduras! Eso sí, tienen un terrenito cerca del primer centro comercial que hablamos. Horror! Si hasta hay caravanas y gente alrededor de una hoguera. Cuando les den la licencia de obra, aquí hay hasta un tentadero. Y nos tiene que tranquilizar su coletilla “y a precios asequibles” (yo creo que su diccionario no es el mismo que el nuestro, pero bueno, todo sea por la estabilidad y tranquilidad que da la propiedad) Aunque nos dicen que son de protección en régimen de cooperativa. Le deberíamos añadir un par de años más y tres oraciones diarias para que no se larguen con los dólares, tipo PSV.

Pero, un momento! Ahora el Banco de España da un aviso a las cajas sobre el excedente de vivienda de obra nueva y limita los créditos inmobiliarios. Lo del stock, está bien, que lo saquen al mercado, eso sí, a precios razonables (ya estamos escuchando otra vez la palabra burbuja inmobiliaria, pero para los sobrantes de las cajas, estamos buenos!) pero reducir el crédito a los particulares? Con la prisa que tiene la inmobiliaria en construir, calculo que en seis años entregan las llaves. Dónde estaréis para esa fecha. Y el alquiler? Creo que el mercado laboral ya no es tan rígido y nos pueden mandar… a otros lugares.

Veamos la prensa. Lo encontráis? Cerca del centro comercial. 20 metros cuadrados (Pero esto qué es?) Para entrar a vivir (con calzador, claro) Luminoso (imagina, dos ventanas y una única habitación) cocina americana (o sea, al burguer) y solo dos meses de fianza. Aval bancario de 6.000 €. Mensualidad de…  Dios, la hipoteca del piso de la carretera del pueblo!

En fin,  madre no hay más que una y no se está tan mal en casa, no? Por no hablar del ahorro, del cariño y de la dieta mediterránea. Mientras, podéis esperar a que las cajas liberen su stock, los bancos concedan alguna hipoteca que otra y bajen los precios de la vivienda… o que las vendan por partes, una multipropiedad simultánea. A muchos, si es grande el piso, con cuarto y mitad les basta. Y a vosotros?

Parece imposible que suceda, pero se dan casos. Hace semanas que me noto diferente, sobre todo, de nueve a siete,  de lunes a viernes, para ser más exactos.

Sonrisa forzada, falta de apetito (eso si que es extraño), mirada desquiciada y, ¡horror!, ausencia de buen humor. Me ha ocurrido a mí también!!!

Compañeros de otros departamentos y conocidos de diversas empresas me comentaron su experiencia, pero pensé que estaban exagerando. Y al final lo he sufrido en primera persona. Solo hay que parar quince minutos a media mañana y acercarse al office para tomar un café. Resulta complicado encontrar las escenas antaño cotidianas del descanso del cigarrito,  las risas por el modelito “cómo ha entrado ahí?” de la secretaria de dirección, o por el flequillo a lo José Oneto del carcamal de control de gestión “no pasa el tiempo por mí ni por mi cabellera”.

¡Qué tragedia! “Seriedad para salir de esta situación”, he oído decir por los pasillos. El café se toma en la mesa de cada uno y dos visitas al baño como mucho. Nos van a poner un contador en el asiento como los de tráfico para la operación salida?

 ¿Será una nueva técnica de motivación por parte de la dirección? Parece que no está dando los resultados esperados, por lo menos a corto plazo. O igual si, y comienzan las rebajas… de empleados. Claro que no coincidimos en la pausa de la mañana, si despidieron hace dos meses a Fulanito porque “solo” tenía cinco jefes. Y Menganito no pasó del verano; además, venía de la luna de miel y le regalaron la “carta de libertad”, como a los futbolistas. Qué más se puede pedir, si incluso puede prolongar el viaje de novios?

Ante todo y sobre todo, decir que me gusta mi trabajo. Y eso siempre es una ventaja. Más aún en los tiempos que corren y la escasez de oferta actual y futura, que el panorama es realmente desalentador. Pero también tendríamos que dejar claro que el derecho al humor es algo de lo que no nos pueden privar. O eso me parecía antes de estas últimas semanas.

Si hasta me han dado los dos últimos bolígrafos que necesitaba de segunda mano, en un  clarísimo alarde de tocamiento de calabazas,  con la consiguiente frustración por no poder “caparlos”. Estarían en el “cementerio del material de oficina”, esa caja de cartón gigante, guardada en un armario gris, donde todo el mundo deja lo que no quiere: gomas de borrar mordidas, bolígrafos sin tapa, grapadoras prehistóricas, cajas de clips… porque, ¿quién usa las cajas de clips? Si son como el chiste de las gallinas: las que entran por las que salen, los que te llegan por los que sueltas. En fin, estaré algo despistado… o falto de humor.

Por eso mismo seguiré buscando por los pasillos, bajo las mesas, en los cajones, en el departamento de RR.HH., o donde sea, que no se acostumbra el cuerpo a tener la cara de una seta en un campo de cabras que lleva puesta desde hace algunas jornadas. Si alguien quiere ayudar, puede enviar pistas o sugerencias a este mismo blog, a ver si nos alegramos unos a otros con curiosidades y anécdotas varias.

En cuanto a la recompensa, qué mejor premio que devolverle la sonrisa a unos cuantos “pobres de humor” como los que ya han empezado a circular por el panorama empresarial. No voy a decir que esto cure la epidemia, pero algo ayuda, ¿no creéis?

 Pues a ejercer el derecho al humor se ha dicho!

Esos bichos negros, siniestros y hablando entre y para ellos … es lo que se denomina en su conjunto:

“La Administración de Justicia”.

En los hospitales por los menos van de blanco, pero aquí no, negro zaíno … menudo panorama.. ¡Esto no es serio, señores!

Que con tanto negro, la cabeza se nos vá a otras imágenes más recientes de relevancia mundial acaeciadas en el epicentro mundial y la cosa no termina de mejorar.

Mal color para tan loable tarea;  por lo que deberíamos rogar a las fuerzas políticas suscribir y poner en funcionamiento una administración de justica más alegre, mas colorida, más ajustada a los tiempos; que por lo menos nos dulcifique la amarga tarea de poner orden dentro del desorden o agregar más desorden dentro del orden, nunca se sabe.

¡Imaginémonos por un momento a su señoría vestida de Ágatha Ruiz de la Prada en su colección bailarina!

La cosa cambia, ganaríamos puntualidad y seguro que nadie faltaría  a clase … se acabaría con la llamada, “rebeldía procesal”.

Una medida eficaz, en tiempos de crisis.