jun 13, 2012

DETERMINACIÓN DEL RÉGIMEN DE VISITAS

El Código Civil no contiene ninguna norma sobre cuál ha de ser el contenido concreto del régimen de visitas, limitándose simplemente a establecer la obligación de fijarlo, quedando al arbitrio de las partes o del Juez la delimitación de los períodos de visita, debiendo siempre tenerse en cuenta el beneficio del menor.

A la hora de determinar el régimen de visitas es imprescindible tener en cuenta las circunstancias específicas de la familia: edades, horario escolar, trabajo de los progenitores, lugares de residencia, si ha habido o no relaciones frecuentes con anterioridad entre visitante y visitado, etc., para así poder dar al caso concreto una solución lo más ajustada a esa situación familiar y asi evitar que devenga inmediatamente inviable o de imposible cumplimiento. También hay que tener en cuenta  la voluntad de los hijos en determinadas situaciones para determinar el régimen de visitas.

Sin perjuicio de que exista total libertad en cuanto a la fijación del régimen de visitas, la práctica demuestra que hay un modelo de régimen de visitas que es el más frecuentemente utilizado, tanto en las resoluciones judiciales como en los convenios, y del que, normalmente se parte para ampliarlo o reducirlo en función de las circunstancias del caso concreto. Este régimen ordinario consiste en que el progenitor no custodio tenga consigo a sus hijos en fines de semana alternos y la mitad de las vacaciones de Navidada, Semana Santa y verano. Sin embargo, ello no quiere decir que no pueda proponerse o acordarse uno diferente, más adecuado a la realidad familiar o a los deseos de las partes.

Una de las cuestiones que, en muchas ocasiones, afecta a la ampliación o reducción del régimen ordinario es la edad de los hijos. Cuando los hijos son muy pequeños hay una tendencia muy generalizada a fijar un régimen de visitas más restringido que el ordinario y a medida que los hijos van creciendo y entran en la adolescencia, el régimen de visitas puede hacerse menos rígido en función de los deseos de los hijos.

Otro de los factores importantes con relación a la adaptabilidad que requiere el régimen de visitas es la evolución de la relaciones afectivas entre el progenitor visitante y sus hijos. En determinadas resoluciones judiciales se fija un régimen de visitas y, a su vez, exigen que esas visitas sean seguidas de cerca por los expertos (psicólogos, trabajadore sociales) que prestan sus servicios como apoyo al Juzgado, de forma que el Juez pueda en un momento dado, valorar la necesidad de modificar el régimen establecido. En otros casos, se requiere que las visitas tengan lugar en presencia de una tercera persona (puntos de encuentro) que supervise su desarrollo.

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