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No es oro todo lo que reluce…
En esta vida hay que tener mucho cuidado con las apariencias. Las cosas no siempre son lo que parecen, sino que hay que investigar un poco para llegar a averiguar cómo son realmente. Esta obviedad, viene al hilo de un interesante reportaje publicado este domingo en el diario El País, titulado “Aquí un precario, para servirle”
Buena parte de las resoluciones judiciales son obra de interinos con empleos inestables y sin derecho a formarse ni a especializarse.
“Dentro de tres días me iré al paro y ya estoy viendo la cara de perplejidad que me pondrán en el Inem cuando me pregunten mi oficio. ‘¿O sea, que usted es juez y está en paro. ¿Se está quedando conmigo?’, me dirán eso o algo muy parecido. Como en ocasiones anteriores, tendré que convencerles para que llamen a su oficina central y le confirmen que digo la verdad. La gente no se cree que pueda haber jueces en paro”, dice la magistrada del Tribunal Superior de Madrid Esther Morales.
Dejo link para su completa lecutra:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/precario/juzgarle/elpepusoc/20100109elpepisoc_1/Tes
Esto es una realidad que los ciudadanos deben conocerla y no sólo sucede en la maltrecha Administración de Justica, sino que es extensible a toda la Adminstración y a las grandes compañías multinacionales y a sus estrategias de descentralización de servicios, llamada “outsourcing”, que persiguiendo un mejoramiento en los servicios a prestar, ha desembocado en una cadena de subcontrataciones descontrolada y que en muchos casos menoscaban los derechos de los trabajadores implicados. Pero mi intención no es entrar en el fondo de estas prácticas y en la legalidad de las mismas, sino en la percepción que se tiene desde el “otro lado del mostrador..“.
Aquí hay mezclado temporalidad, mala gestión pública de los recursos humanos y outsourcing, para destacar la dualidad de las realidades diarias de estos trabajadores y las múltiples curiosidades que tendrán para contar, debido a las distorsiones de las figuras jurídicas o empresariales creadas con otro fin.
Son escudos humanos (lo aguantan todo..) a sabiendas de que el trabajo diario, se escapa a esas ficciones legales de las que nacieron y a las que se tienen que agarrar con toda fuerza, para que algún día, se les reconozca los méritos acumulados. Por lo que propongo que cuándo, indignados con cualquier problema con la adminsitración, centrales de compañías de todo tipo, etc… antes de explotar cargados de razón, preguntemos muy amablemente de qué parte están y es posible que así nos ganemos un alidado en las filas enemigas.
