Archivo de enero, 2010


Entendemos que es un debate que siempre ha estado en la calle y queremos saber vuestras opiniones al respecto.

¿Está de acuerdo con la cadena perpetua revisable para determinados delitos?

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Una vez visto la evolución de la encuesta, vamos a centrarnos en la posible constitucionalidad de la misma.

¿Es compatible la cadena perpetua con el artículo 25.2 de la Constitución:

“2. Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este Capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la Ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad”.

¿Y con el artículo 15?

“Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las Leyes penales militares para tiempos de guerra”.

¿Está la clave en la palabra “revisable”?

A continuación transcribo la denuncia que ha realizado La Subcomsión de Penitenciario de la CGAE, en relación a la cadena perpetua.

“La Subcomisión de Derecho Penitenciario del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) considera, en relación a las últimas informaciones plantean abrir un debate sobre la cadena perpetua que “el artículo 25 de la Constitución Española es concluyente al establecer que las penas privativas de libertad se han de orientar a la reeducación y reinserción social y toda pena que no cumpla dicho requisito, atenta contra el artículo 15 de la Constitución que repudia cualquier trato inhumano y degradante, además de impedir hacer efectiva la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes y el libre desarrollo de la personalidad, a las que se refiere el artículo 10 de nuestra Carta Magna”.

Asimismo, señala que “la duración de la pena privativa de libertad en España es superior a aquella que cumplen en otros países que contemplan la cadena perpetua. De hecho en España una persona que ha cometido distintos delitos, que no pudieran ser enjuiciados en un mismo procedimiento, puede cumplir una pena privativa de libertad superior a 40 años, límite teórico”.

Además, subraya que “el cumplimiento de condenas privativas de libertad de larga duración, producen efectos físicos y psíquicos irreversibles en las personas“.

Por tanto, considera que “no parece razonable reabrir un debate vinculado a la seguridad, cuando España es el cuarto país más seguro de la Unión Europea, por delante de muchos otros que tienen la cadena perpetua en su legislación, como Alemania, Francia, Italia o el Reino Unido, este último con el doble de delincuencia que España. Por tanto, ninguna relación existe entre la cadena perpetua y seguridad ciudadana, como tampoco lo existe entre pena de muerte y seguridad”.

“El debate de la cadena perpetua se viene introduciendo cada vez que se produce un hecho delictivo grave que causa alarma social. No obstante, la política criminal, al igual que cualquiera otra, no puede encontrar su justificación en la citada alarma social y de su repercusión mediática”, añade.

Por todo ello, la Subcomisión de Derecho Penitenciario demanda el cese del populismo punitivo por parte de todos los partidos políticos, así como la necesidad de abrir un debate alternativo, que verse sobre la ineficacia del sistema penal actual para abordar la reinserción.”

A veces, la Justicia toma decisiones polémicas que para una gran parte de la sociedad pueden resultar un auténtico despropósito, pero se dictan ajustadas a Derecho y desde una correcta aplicación de la Ley. No hay que olvidar la máxima de “el que la hace la paga.

Hoy, aquí, expondremos a modo de ejemplo, condenas, quizás excesivas a primera vista, pero que resultarán terriblemente instructivas (sobre todo a la juventud) para comprender el alcance penal de algunas conductas.

¿Cómo es posible que la Audiencia de Valencia condene a dos jóvenes a 1 año y 10 meses de cárcel por robar un salchichón? A la vista de los hechos, tiene su explicación: “cuando las empleadas del supermercado les exigieron la pieza se negaron a entregarla profiriendo amenazas frente a las empleadas, que se vieron en la necesidad de permitir la salida de los acusados”. La Audiencia calificó el delito como robo con intimidación; lo grave son las amenazas, no el valor del salchichón (300 Pts).

Algo parecido ocurrió en Jerez de la Frontera: 3 años y medio a dos ladronzuelos por robar dos canarios y su jaula valorados en 2000 Pts. Un día soleado de 1997, uno se subió a los hombros del otro y, de esta guisa, treparon hasta una terraza situada en el primer piso y se hicieron con su preciado botín. La Audiencia de Cádiz les condenó por robo con fuerza en dependencia de casa habitada, argumentando que las terrazas forman parte de la vivienda, y, al robo en una casa particular, se une la invasión de la intimidad a sus habitantes.

Otro caso, ya el último, condenó a un padre de familia a 1 año de cárcel por robar chatarra. El Tribunal consideró que para calificar la conducta como robo bastaba el hecho de que hubiera escalado para entrar en un recinto cerrado de propiedad ajena.

Así que, ya saben, la amenaza y la violencia ejercida sobre propiedades ajenas agravan la calificación de la conducta del condenado.

Artículo inspirado en el libro “Antología del disparate judicial” de Quico Tomás-Valiente y Paco Pardo. Editorial Plaza Janés (2001).

http://www.unilibro.es/find_buy_es/libro/plaza_janes_editores_s_a_/antologia_del_disparate_judicial.asp?sku=133877&idaff=0

Parece imposible que suceda, pero se dan casos. Hace semanas que me noto diferente, sobre todo, de nueve a siete,  de lunes a viernes, para ser más exactos.

Sonrisa forzada, falta de apetito (eso si que es extraño), mirada desquiciada y, ¡horror!, ausencia de buen humor. Me ha ocurrido a mí también!!!

Compañeros de otros departamentos y conocidos de diversas empresas me comentaron su experiencia, pero pensé que estaban exagerando. Y al final lo he sufrido en primera persona. Solo hay que parar quince minutos a media mañana y acercarse al office para tomar un café. Resulta complicado encontrar las escenas antaño cotidianas del descanso del cigarrito,  las risas por el modelito “cómo ha entrado ahí?” de la secretaria de dirección, o por el flequillo a lo José Oneto del carcamal de control de gestión “no pasa el tiempo por mí ni por mi cabellera”.

¡Qué tragedia! “Seriedad para salir de esta situación”, he oído decir por los pasillos. El café se toma en la mesa de cada uno y dos visitas al baño como mucho. Nos van a poner un contador en el asiento como los de tráfico para la operación salida?

 ¿Será una nueva técnica de motivación por parte de la dirección? Parece que no está dando los resultados esperados, por lo menos a corto plazo. O igual si, y comienzan las rebajas… de empleados. Claro que no coincidimos en la pausa de la mañana, si despidieron hace dos meses a Fulanito porque “solo” tenía cinco jefes. Y Menganito no pasó del verano; además, venía de la luna de miel y le regalaron la “carta de libertad”, como a los futbolistas. Qué más se puede pedir, si incluso puede prolongar el viaje de novios?

Ante todo y sobre todo, decir que me gusta mi trabajo. Y eso siempre es una ventaja. Más aún en los tiempos que corren y la escasez de oferta actual y futura, que el panorama es realmente desalentador. Pero también tendríamos que dejar claro que el derecho al humor es algo de lo que no nos pueden privar. O eso me parecía antes de estas últimas semanas.

Si hasta me han dado los dos últimos bolígrafos que necesitaba de segunda mano, en un  clarísimo alarde de tocamiento de calabazas,  con la consiguiente frustración por no poder “caparlos”. Estarían en el “cementerio del material de oficina”, esa caja de cartón gigante, guardada en un armario gris, donde todo el mundo deja lo que no quiere: gomas de borrar mordidas, bolígrafos sin tapa, grapadoras prehistóricas, cajas de clips… porque, ¿quién usa las cajas de clips? Si son como el chiste de las gallinas: las que entran por las que salen, los que te llegan por los que sueltas. En fin, estaré algo despistado… o falto de humor.

Por eso mismo seguiré buscando por los pasillos, bajo las mesas, en los cajones, en el departamento de RR.HH., o donde sea, que no se acostumbra el cuerpo a tener la cara de una seta en un campo de cabras que lleva puesta desde hace algunas jornadas. Si alguien quiere ayudar, puede enviar pistas o sugerencias a este mismo blog, a ver si nos alegramos unos a otros con curiosidades y anécdotas varias.

En cuanto a la recompensa, qué mejor premio que devolverle la sonrisa a unos cuantos “pobres de humor” como los que ya han empezado a circular por el panorama empresarial. No voy a decir que esto cure la epidemia, pero algo ayuda, ¿no creéis?

 Pues a ejercer el derecho al humor se ha dicho!

Una nueva forma de convivencia, cada vez mas extendida y regulada, pero que en ningún caso se puede equiparar jurídicamente al matrimonio.

Para acreditar dicha unión, lo más recomendable es realizar la inscripción en los Registros de Parejas de Hecho; aún así y en caso de no estar registrado, se puede probar dicha relación a través de contratos privados, capitulaciones matrimoniales, empadronamiento, existencia de hijos comunes, contratos bancarios, etc.

Si bien se exige que la unión de hecho tenga cierta estabilidad, la legislación actual no establece un plazo concreto a partir del cual se considera que existe la misma, salvo legislaciones muy concretas, por lo que aconsejamos que se registren, para evitar tener que estar demostrando posteriormente la existencia de tal realidad.

Las parejas de hecho pueden pactar libremente el régimen económico por el que quieren regir sus relaciones sin que les sean aplicables automáticamente los regímenes económicos propios de las relaciones matrimoniales como son el de gananciales , el de separación de bienes o el de participación.

Así, los convivientes podrán celebrar los pactos que estimen oportunos para gestionar, repartir la titularidad y los rendimientos de los bienes que tengan o que adquieran mientras dure su convivencia; en estos casos no podrá considerarse aplicable el régimen de gananciales, por lo que el conviviente tendrá que acreditar sus derechos sobre todos y cada uno de los bienes que compongan el patrimonio común.

Por ello, nuevamente aconsejamos pactar el régimen económico a seguir y las particularidades concretas que se quieran establecer y solicitar el consejo de un abogado en función de las singularidades que pueda presentar cada caso concreto.

Debido a que si no se realizó pacto por escrito entre los convivientes, aquí no podrá considerarse aplicable el régimen de gananciales, por lo que los convivienten tendrán que acreditar sus derechos sobre todos y cada uno de los bienes que compongan el patrimonio común.

La unión de hecho puede extinguirse por fallecimiento de uno de los convivientes, mutuo acuerdo entre las partes, decisión unilateral de uno de ellos o por abandono del domicilio común. Y pueden liquidar su régimen económico de mutuo acuerdo o de modo contencioso.

En su momento fué la carrera comodín y cientos y cientos de estudiantes que dudaban de su porvenir universitario, se lanzaron estrepitósamente en esta dirección, “el camino más derecho”, con nefastas consecuencias en la mayoría de los casos.
Deberíamos poner cordura en estas decisiones y sobre todo, las influencias familiares deberían recapacitar sobre la presión que significa estudiar durante muchos años una carrera sin tener intención ninguna de prácticar las innumerables salidas que tiene esta licenciatura.
Hay estudiantes que saben de antemano que no quieren toparse con el Derecho en su vida, una vez hayan acabado la “dichosa carrera“, por lo que en aras de nuestra maravillosa capacidad de olvido; mejor olvidar pronto los malos consejos que ir olvidando poco a poco y a lo largo de los años, esas leyes que entraron con sangre, sudor y lágrimas.
Todo esfuerzo merece su recompensa y el Título de Licenciado en Derecho, se me antoja poca recompensa.

Esos bichos negros, siniestros y hablando entre y para ellos … es lo que se denomina en su conjunto:

“La Administración de Justicia”.

En los hospitales por los menos van de blanco, pero aquí no, negro zaíno … menudo panorama.. ¡Esto no es serio, señores!

Que con tanto negro, la cabeza se nos vá a otras imágenes más recientes de relevancia mundial acaeciadas en el epicentro mundial y la cosa no termina de mejorar.

Mal color para tan loable tarea;  por lo que deberíamos rogar a las fuerzas políticas suscribir y poner en funcionamiento una administración de justica más alegre, mas colorida, más ajustada a los tiempos; que por lo menos nos dulcifique la amarga tarea de poner orden dentro del desorden o agregar más desorden dentro del orden, nunca se sabe.

¡Imaginémonos por un momento a su señoría vestida de Ágatha Ruiz de la Prada en su colección bailarina!

La cosa cambia, ganaríamos puntualidad y seguro que nadie faltaría  a clase … se acabaría con la llamada, “rebeldía procesal”.

Una medida eficaz, en tiempos de crisis.

Desde Letrados en la Red, estamos convencidos de que una buena práctica profesional, empieza por concienciar al cliente de que vivimos en un Estado de Derecho, inundado de innumerables leyes, en la mayoría de los casos desconocidas, pero que muchas veces siguen unos parámetros bastantes razonables y ajustados al sentido común.

Por lo que debemos guiarnos por el sentido común y la buena conducta ciudadana para evitar, en la medida de lo posible, conflictos jurídicos de todo tipo y condición.

Y la primera recomendación, es que debemos acudir al profesional del derecho,  antes de tomar cualquier decisión importante con relevancia jurídica.

Ej.- Vida en común y régimen económico que regula dichas convivencias.

Aunque no sea muy romántico, en algún momento hay que pararse y regular dichos aspectos para evitar consecuencias no deseables.

Partiendo del fomento de una cultura jurídica preventiva, iremos exponiendo situaciones comunes ejemplificantes, para que los seguidores del blog, se paren a pensar e introduzcan en sus quehaceres diarios, buenos hábitos jurídicos.

Esperemos poner nuestro grano de arena para conseguir el tan ansiado, ” bien común”.